
Por Michel Lefranc ( Hemos Venido Fracasando )
Con los años que llevo como frontman musical en diversas bandas de
A mediados de los 90 cuando me metí en el rollo de las bandas musicales, el único interés era tener un espacio para tocar y canalizar el desorden. Los espacios, la amplificación y los equipos eran mediocres, pero sí había gente o público que disfrutara de las bandas, valían la pena esos modestos eventos que se realizaban comúnmente en casa de amigos, sindicatos de cualquier índole y gimnasios. Los músicos eran humildes ya que nuestro afán se agotaba solo con el acto de tocar, y no existía la necesidad de querer formar o ser parte de una escena, o mucho menos ser conocidos.
Ya en esos tiempos existían bandas reconocidas en la escena “underground” como Supersordo, Entreklles, Pánico, Marmaja, Alambique Veloz, Fiskales ad hoc y muchas otras bandas que podrían haber sido catalogada como “bandas independientes” y que pertenecían a una pequeña escena de Santiago. Paralelamente en la ciudad de Villa Alemana existía una escena bastante pequeña de bandas punkies, trashers y post hippies que eran realmente “ underground” encabezadas por Villa Alemana Rock, Oveja negra, Condoro, Belial y
En
Después de más de una década, y con la llegada del “Consejo de
Hubo un tiempo en donde casi todas las bandas empezaron a tocar “ska pachanga”, que eran todas las que tenían como modelo a
Los músicos que criticaban a la bandas de ska pachanga como propuesta comercial, Light y de moda, se tuvieron que dividir para diferenciarse en una serie de corrientes:
Por un lado se encontraban los estudiantes de música que comenzaron a inclinarse por el “jazz experimental”, por otro lado estaban los neo hippies con su música progresiva, y los NO doctos (ex pseudo punkies) optaron por el “indie rock” y el “post rock instumental”… todas corrientes de moda actualmente en Valparaíso desde ya hace un par de años.
Estas nuevas corrientes, que se formaron con un retraso de muchos años en relación a Santiago, y algunas bandas de dichas corrientes, ahora cuentan con el apoyo de un conglomerado que agrupa ciertas entidades culturales, emisoras y programas especializados que difunden su música pero que a la vez los obligan a transformarse en bandas exitistas, se les exige a creer en el camino a la fama. Hoy el exitismo, los ánimos de fama y reconocimiento, son pilares fundamentales de la escena porteña, y del conglomerado de bandas que se diferencia de las otras por ser las “elegidas” por el puto medio, pero por creer que dicho reconocimiento es el camino más inmediato al éxito.
Estas bandas independientes tienen sus propias tácticas para llegar rápidamente al reconocimiento y se unen entre ellas formando cofradías, y monopolizando los eventos en ciertos bares, ejerciendo el “lobby” de forma histérica, ya sea mediante presencia física o por los medios virtuales, haciéndose amigos de la gente que trabaja en las radios o los medios escritos. Todos estos procedimientos son mantenidos y consagrados por la constante actitud de condescendencia y de chupar de picos a ciertas bandas ya algo consagradas, para poder recibir algún coletazo positivo, o bien para adquirir y defender un cierto status. Se relacionan entre ellas, forman camaraderías, crean eventos en conjunto y juntos se cuidan sus culos.
Todas estas bandas partieron bajo perfil, humildes y sin pretensiones, pero al momento de tener algo de reconocimiento, les cambia el pelaje y sus motivaciones. Sus personalidades cambian y los muy putos se creen estrellas de rock hasta el punto que su gente cercana llega a percibir la mediocre metamorfosis.
Este procedimiento exitista, y esta camada de bandas que cultivan un sonido fuerte y duro, no aceptan ni prestan ropa a propuestas distintas de su puta moda, no se bancan a las bandas más violentas, excéntricas, arriesgadas e irónicas, aquellas bandas que verdaderamente se encuentran innovando y proponiendo cosas interesantes, porque las ven “poco profesionales”, “jugosas” y “mediocres” por no ser “exitistas”, no son viables para ellas, y por ningún motivo se deben relacionar con ellas ya que esto perjudica el status que tanto esfuerzo han puesto en mantener.
En conclusión, sin desmerecer el esfuerzo o las aspiraciones de fama de las bandas de
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